Discurso de Graduación. 2/2

diciembre 22, 2010

Amigos míos, este discurso no puede seguir sin agradecimientos. En primer lugar a nuestros profesores-investigadores, que no les quepa la menor duda de que su trabajo, su dedicación y sus ideas son para nosotros fuente de inspiración que nos alienta a superarnos y a alcanzar metas cada vez más complejas. Son ustedes depositarios de toda nuestra admiración y respeto. Solo hay una pequeña demanda, ojala en algún momento no muy lejano tengan la voluntad de dejar a un lado sus diferencias y así integrar el departamento plural, mas no fracturado, que la universidad se merece.

A nuestras familias, y en particular a nuestros padres, por el simple hecho de que sin ustedes hoy no estaríamos aquí como cuasi orgullosos licenciados. No me refiero solamente al hecho de habernos engendrado, también a todos los esfuerzos y sacrificios que hicieron en favor de nuestro bienestar y nuestro correcto desarrollo, que se cristalizan ya en un título universitario, pero más importante aún, que se cristalizan en hombres y mujeres de bien. Ningún concepto en ninguna lengua es preciso para definir este sentimiento que emanamos hacia ustedes, este sentimiento que nos llena y nos inunda y nos impulsa a ser mejores, amor francamente queda corto. Para ustedes este logro, para ustedes lo mejor de nosotros, para ustedes nuestros más anhelados sueños, para ustedes nuestras vidas.

Un agradecimiento especial está pendiente, a los que físicamente ya no están con nosotros pero que en algún momento nos enseñaron como vivir la vida, su recuerdo lo atesoramos celosamente y lo llevaremos hasta el final de nuestros días.

Solo me resta decirles queridos amigos, que hay que sentirnos orgullosos de nosotros mismos, porque ahora somos universitarios, porque pertenecemos a la pequeñisisima minoría con acceso a estudios profesionales, porque estamos a punto de graduarnos de una de las mejor universidades del país. La Universidad Autónoma Metropolitana es nuestra casa, es nuestra madre dadora de conocimiento y sabiduría, nos acogió en su seno, y en el, en sus aulas, en sus jardines, en sus laboratorios estoy seguro que hemos tenido las ideas más brillantes de nuestras vidas. Aquí nos hemos formado, aquí nos salieron bigotes y colmillos y aquí se nos oscureció la piel hasta quedar negra como la noche, aquí nos transmutamos en panteras negras y así quedaremos para siempre.

ORGULLO UAM

IN CALLI IXCAHUICOPA

CASA ABIERTA AL TIEMPO


Discurso de Graduación. 1/2

diciembre 22, 2010

El siguiente texto es el discurso de graduación que pronuncie el día jueves 9 de diciembre del 2010 en la ceremonia de entrega de diplomas a la generación 2006-2010 de QFB de la UAM-X.

Autoridades universitarias.

Profesores investigadores.

Amigos míos miembros de la generación 2006-2010 de QFB.

Familiares y amigos.

Hace 36 años, cuando nuestra unidad Xochimilco fue inaugurada, el Dr. Ramón Villarreal dijo en su discurso:

“A partir de este momento los estudiantes y el personal universitario formalizamos un compromiso de producir entre todos nosotros, a futuros trabajadores atentos a los problemas de las mayorías de nuestro País, e inspirados permanentemente en la búsqueda de la verdad científica.

Servir al hombre y proteger nuestros recursos, aumentar nuestra eficiencia social, trabajar por el bienestar y producir abundancia de bienes y satisfactores, son tareas que nos comprometen permanentemente y que hacen a la investigación y al aprendizaje los medios adecuados para conseguirlos, y desarrollar una conciencia alerta, un juicio crítico, un hombre nuevo para enfrentar nuestras realidades.”

Hoy, nosotros somos el resultado de ese compromiso, y como tales, debemos estar a la altura de nuestra realidad histórica, porque hoy, envueltos en un clima de inseguridad, incertidumbre, violencia e injusticia social, nuestros deberes como universitarios críticos y conscientes son los de marcar las pautas y ejecutar las acciones que encaminen a nuestro lugar a un mejor presente y a un mejor futuro para nosotros y los nuestros. Jamás olvidar de donde vinimos, ser congruentes con nuestros deseos y nuestras ideas, amar a nuestros padres, apoyar y apoyarnos en nuestros hermanos, entregarnos en un largo y amoroso beso a la persona amada, charlar y convivir con nuestros amigos, hacernos responsables de nuestros actos, indignarnos frente a las injusticias, sentir el dolor ajeno, cuestionar lo establecido en pro de nuestro beneficio y de el de las masas, jamás abandonar nuestros sueños, estas y otras tantas acción son de las que les hablaba, son tan simples y cotidianas que parecieran no tener impacto alguno en el amplio contexto de la realidad de un país o de una sociedad entera, sin embargo, les aseguro que si lo tienen, son factor de cambio, son acciones que a la vez que nos hacen mejores personas tienen la capacidad de propagarse e iniciar una revolución que no tiene otro desenlace que una sociedad más justa y libre para todos.


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