Discurso de Graduación. 2/2

Amigos míos, este discurso no puede seguir sin agradecimientos. En primer lugar a nuestros profesores-investigadores, que no les quepa la menor duda de que su trabajo, su dedicación y sus ideas son para nosotros fuente de inspiración que nos alienta a superarnos y a alcanzar metas cada vez más complejas. Son ustedes depositarios de toda nuestra admiración y respeto. Solo hay una pequeña demanda, ojala en algún momento no muy lejano tengan la voluntad de dejar a un lado sus diferencias y así integrar el departamento plural, mas no fracturado, que la universidad se merece.

A nuestras familias, y en particular a nuestros padres, por el simple hecho de que sin ustedes hoy no estaríamos aquí como cuasi orgullosos licenciados. No me refiero solamente al hecho de habernos engendrado, también a todos los esfuerzos y sacrificios que hicieron en favor de nuestro bienestar y nuestro correcto desarrollo, que se cristalizan ya en un título universitario, pero más importante aún, que se cristalizan en hombres y mujeres de bien. Ningún concepto en ninguna lengua es preciso para definir este sentimiento que emanamos hacia ustedes, este sentimiento que nos llena y nos inunda y nos impulsa a ser mejores, amor francamente queda corto. Para ustedes este logro, para ustedes lo mejor de nosotros, para ustedes nuestros más anhelados sueños, para ustedes nuestras vidas.

Un agradecimiento especial está pendiente, a los que físicamente ya no están con nosotros pero que en algún momento nos enseñaron como vivir la vida, su recuerdo lo atesoramos celosamente y lo llevaremos hasta el final de nuestros días.

Solo me resta decirles queridos amigos, que hay que sentirnos orgullosos de nosotros mismos, porque ahora somos universitarios, porque pertenecemos a la pequeñisisima minoría con acceso a estudios profesionales, porque estamos a punto de graduarnos de una de las mejor universidades del país. La Universidad Autónoma Metropolitana es nuestra casa, es nuestra madre dadora de conocimiento y sabiduría, nos acogió en su seno, y en el, en sus aulas, en sus jardines, en sus laboratorios estoy seguro que hemos tenido las ideas más brillantes de nuestras vidas. Aquí nos hemos formado, aquí nos salieron bigotes y colmillos y aquí se nos oscureció la piel hasta quedar negra como la noche, aquí nos transmutamos en panteras negras y así quedaremos para siempre.

ORGULLO UAM

IN CALLI IXCAHUICOPA

CASA ABIERTA AL TIEMPO

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